martes, 17 de junio de 2008
Necesito el taladro para liberar la presión intracraneal.
Cristales de hielo
que lo sostiene,
pero más sencillo, ladrón.
Justo.
Justo.
"Este periodo corresponde a la muerte carmesí, yacer cuerpos en las calles sin vida anterior al fracaso. Aliento que descubre si uno aprieta el gatillo. Efectivamente, si todos matan, la ciencia no muere."
Pero encuentra, no antes sin dolor, la planta de adormidera en el pecho de su mejor amigo. Pero sólo es carne y él sólo un cuchillo; nunca vio al Sol gritarle que aquello fuera malo, nunca escuchó al arroyo decirle que aquello fuera dolor, jamás le susurró una brizna de hierba una palabra sobre la envidia. Lo hizo por amor, era lo único que conocía.
Resultó que el Sol, el arroyo y las briznas de hierba eran imbéciles.
Intentó respirar tierra, la tierra que se descomponía bajo la magnolia, allí donde dejó muerto a su amigo. Entonces se ahogó.
"Mienten, ellos mienten, susurran. Oídos, tibieza. Se enlatan."
lunes, 9 de junio de 2008
Al menos la noche es fría.
sábado, 7 de junio de 2008
viernes, 16 de mayo de 2008
pink black
Un peso que se desplaza a la derecha junto al tiempo. Un peso que se desplaza a la izquierda enamorado del pasado. Mientras, junto a la eterna humedad de los bosques, una palabra que se convierte en arbusto y un deseo que se convierte en impulso. Pudiendo enmarañarse en lo que piden los ojos, parece esquivar la soledad del otoño. Que triste que este se conforme con la mera intención, nunca logrará confiar en la hojarasca. Y es que parece que nadie desliza ya cartas bajo las puertas de hotel, es tarde para buscar comparaciones propias del siglo diecinueve. En estos tiempos, estos minutos ocupados por la desidia de lo mal intencionado (aunque sea bien intencionado), no se estremecen ni los labios que a medio palmo sienten el ajeno tacto de otros labios. Estos tiempos son los de imaginar como será lo que nadie pide y todos buscan, como sería no engañarse con bombas de confeti y encontrar el regalo que se ha ansiado para el día de reyes, bajo el árbol. Mientras siguen los jueguecitos de los geos con sus cartas, alguien muere en Somalia pretendiendo pagar un rescate por una estufa.
Nadie espera un bombón que el aire impulsa cuando se aburre el tiempo, realmente nadie espera convencer de nada mientras chisca con trazas gelatinosas de licor de cereza, mera provocación la que busca provocar, como si hubiera estado bien concebida para convencer a quien desconfía de la sombra de un abeto. Quien navega hasta el centro de la tierra se pierde frente a las rocas, que son infructuosos intentos. Intentos de nada y de todo, como el mar y su ventisca, como el hielo y su deshielo.
lunes, 21 de abril de 2008
la vieja tiende la ropa,
los colores anochecen
y la luna se confunde.
No era ayer el gran intento,
era hoy el pasatiempo:
piedras sueltas,
mala suerte
y los niños que gritaban:
"¡ese loco, ese loco!"
grito seco amortiguado;
la campana de la iglesia
repicando oculta el nombre.
A nadie importa la certeza,
nunca pesa más que el odio,
odio simple y fácil mueca,
sin certeza actua el hombre.
Y eso por eso que los niños,
sin saber quien era el loco,
apalearon a la vieja:
"sólo brujas tienen gatos".
jueves, 3 de abril de 2008
Pues tras cada trago, un trago de realidad se desmoronaba por el estómago unas horas después, y la vocecita en la cabeza no podía evitar su socarrón "no se acabará nunca" mientras intentando comprender mataba el tiempo y la literatura infantil.