martes, 23 de marzo de 2010

Home coming queen

Hoy ya no estoy yo, habla mi sombra.

Hoy ya no duele la música.

El Sol no quema.

Hoy, las estrellas se quedarán quietas.

Ya no hay remero hasta el Hades.

Caronte no es satélite de ningún planeta.

Se acostarán las nubes y surgirá la niebla.

Y entonces llegarán Ellos, cargados de mantas y de salitre, con cofres agitados por el camino, repletos de algas y aire. Regalos para repartir entre los más necesitados, “te tomarás una ampolla de este alga y tus problemas desaparecerán a la caída de la tercera luna”.

¿Qué luna? Pregunto yo. ¿La de aquel verano, o la del otoño crónico de siempre?

Malos versos, dedos artríticos sin fuerza para sostener el lapicero, como una vida que ha sido y se escurre porque ya no puede ser.

Y mientras me preguntan, ¿dónde está el Diego que un día fuiste? Pero yo no puedo responder, aunque estoy seguro de que alguna vez fui algo y me sentí especial. No se que ha sido de mi, ni a dónde me han llevado mis pasos. ¿Por qué será tan importante saber? Yo ya he aprendido que saber está sobrevalorado, como las mañanas soleadas de frío, que son como cualquier otra mañana…

*como la playa donde llevabas una pistola y solo una persona podía besar el susurro
*y las mariposas o cuando ibas por bares y bares en la cuidad y el alcohol era el dios que nunca tuviste
*o como una foto de tu pasillo que me mandaste o el video aquel que llevaba la canción de In space
*imágenes
Don't think:
*sí
-:
*y de alguna forma yo era capaz de contar todo lo que yo había visto en ti
*y quizá hablaba más de mí que de ti pero bueno
*y dijo que no se acordaba, que le daba igual
*y yo seguía preguntando si de verdad él era la misma persona
*y decía que sí, que era diego
*y más o menos fui llegando a la conclusión de que todo aquello poco a poco había ido llevando a la indiferencia
*lentamente pero constantemente
*y una vez había llegado a la indiferencia ya no importaba quién habías sido y ya no dolía
*de forma que podías ser el tío soso ese sin dolor por recordar
Don't think:
*me hace daño leer esto

jueves, 18 de marzo de 2010

Sad song

  1. Pero el agua es agua, el aceite es aceite, y no haz mezcla posible que haga replantearse los cimientos de la ciencia.
  2. Que ilusos mortales, que pretenden hacer sucumbir al nuevo dios erigido por la iglesia de las bombas atómicas.
  3. Os deseo a todos buenas raciones de panceta frita y de huevos cocidos, como si se tratara del cuerpo de J.Cristo.

viernes, 12 de marzo de 2010

Me dejaré caer entre sus sábanas para que me consuma. Me meceré en sus brazos, protegido del viento, en el infierno entretejido de las altas briznas de hierba que también sucumben a la caída del sol. Es otro final del día el mismo final repetido en el tiempo, volver a acabar agotado. Una y otra vez, y cada vez más lejos, cada vez más hondo. Ya no logro escuchar la piedra golpear el fondo del pozo.

jueves, 4 de febrero de 2010

No hay fuerza superior,
ni hay fuerza inferior
al escarnio de sentirse
impotente,
en un mundo que sigue
girando y gritando
entre alocados destellos
de vida,
mientras la sala de espera,
purgatorio de la ausencia,
machaca cada segundo de vida
con otro segundo más
malgastado.

domingo, 22 de noviembre de 2009

Me intentaron hacer daño. Me escupieron a la cara. Me mintieron.
A día de hoy aún juegan: “aquí no ha pasado nada”, pero sí pasa, y que me amordacen no me quita las ganas de gritar por la ventana. Estoy abandonado, estoy en esta puta habitación sucia a oscuras, con miedo a clavarme los cristales de la botella que rompiste hace tiempo contra el suelo. Esto es una ruina, un naufragio en soledad. ¿Dónde te has metido?

jueves, 19 de noviembre de 2009

Viaje en tren

No tengo la llave de esta cerradura ni hay nadie cerca que me ayude a abrir la puerta. Lejos del fuego, en mitad de la interminable estepa, hay quien sobrevive de la caza y el pastoreo y hay quien se muere de hambre.
Ellos me dijeron: “ya verás, joven, te bajarás del avión y disfrutarás de la vida”. Yo me bajé del avión y no logré ver vida en ochenta kilómetros a la redonda. La poca cosa que encontré fue una brizna de hierba acompañada de una flor celeste. Si las flores tuvieran voz estoy seguro de que podríamos haber mantenido conversaciones interminables.
Que pena que yo tampoco tenga voz, ellos me robaron las cuerdas vocales mientras dormía. Intentaron robarme los sueños también, pero ya no encontraron nada que quitarme.
Por lo menos me acompaña la tristeza, así nunca me podré morir de frío. La anhedonia es caprichosa y busca todo para si misma, pero mi corazón proyectado hacia el hielo todavía derrite lágrimas de vez en cuando.

El día en que me muera me gustaría morir sabiendo quien soy y quien fui, aunque eso tal vez es mucho pedir.

lunes, 16 de noviembre de 2009

“No sé dónde estarás metido, pero se hace tarde y aún tenemos que terminar el trabajo. Sé que te llevaste el cuchillo pringando toda la casa de sangre, y si no queríamos pruebas y pretendíamos deshacernos de los cuerpos como por arte de magia, nos ha salido el tiro por la culata. El salón ha quedado como un puto escenario de película de zombies, aunque todo hay que decirlo, las butacas blancas están ahora mucho más bonitas. Que pena que ya empiece a oler a muerto por aquí dentro.”

“Ya olía así mucho antes de que tú y yo cruzáramos el marco de la puerta.
En mi pueblo esto es lo que se hace a los conejos mixomatosos, se les pasa el cuchillo por el cuello y luego al contenedor. Eso sí, reconozco que el trabajo no nos ha salido en la línea del plan, ¡pero qué ilusos que fuimos pensando que podríamos arreglarlo todo a base de golpes en la nuca! (No estaba metido en ningún sitio, estaba pensando en qué hacer con el puto cuchillo).”

No se esconde nada detrás de la sangre, todo es la gran mentira que lleva carcomiendo al humano durante milenios, Dios y el Rey, los parásitos. Limitar el significado de esas dos palabras al significado de esas dos palabras no es preciso. ¿Si no se ha jodido ya suficiente el ser humano con un puñado controlable de dioses, qué coño va a hacer ahora en tiempos en los que cada objeto animado o inanimado parece ser ya poseedor de ese espíritu elemental que lo justifica todo por sí mismo?
El salón está lleno de gente muerta a la que llorarán sus familias, pero nosotros no lloraremos por ellos, hubo un tiempo atrás en el que eligieron formar parte de la humanidad o subyugarla. Nosotros, haciendo alarde de esa libertad de decisión, hemos decidido acabar con la carcoma y erradicar el parasitismo ancestral que agota el avance humano de la humanidad (parece redundante, pero tristemente, no lo es).

En una generación desangelada, que aparentemente no lucha por nada y se limita a respirar y a emborracharse, el sonido de la corneta despertará en feroz batalla a aquellos que nunca se han mostrado dispuestos. Cuando suene la corneta, despertarán de entre los muertos. No hay dios sin rey que lo sostenga.
Si bien es cierto que no será una lucha sencilla, pues hay tantos reyes como dioses y cuando una de esas parejas bipolares cae, pronto le sucede otra.

Y se equivocan si de verdad piensan que necesitaremos de cuchillos y cortar arterias. Nos basta la palabra y el dolor, y hablaremos del amor, de la muerte y del olvido. Diremos que piensen con el cerebro antes de que sea demasiado tarde y empiecen a pensar con los riñones. El letargo del humano occidental se está haciendo demasiado largo, ya veinte años libres de peligros con un sofá donde sentarse. Y si yo ya soy tan viejo como ese letargo y me doy cuenta, ¿por qué no se iban a dar cuenta otros tantos como yo?

Y a aquel que nos diga “sabéis de sobra cómo es la naturaleza humana”, le daremos la razón: Nosotros no somos las personas buenas que pondrán la otra mejilla después del primer golpe.