martes, 6 de julio de 2010

Mate de pota


Me gusta el mate de pota porque no se concentra en exceso, siendo su amargor una suave caricia que envuelve la lengua por todo costado.

Me gusta el mate de pota porque no es excitante, y así liquida los ejércitos de hormigas que pululan danzando y saltando con sus lanzas sobre mi abdomen.
Me gusta el mate de pota, sobre todo cuando el porcentaje de agua es menor del 10% del peso total; así su caricia, sin ser una gota hirviente, sopesa en equilibrio las bondades del mundo y las tristezas del hombre, que son una y a nadie, mate de pota mediante, importan una mierda.
Adoro el mate de pota, porque permite seguir respirando sin que el azufre del mundo obligue a retorcerse en mil muecas, que no dejan de ser acrobacias en bigotes de roedor.
Adoro el mate porque cuando éste flota en la pota, humedecido, tiene la misma apariencia que el oro-verde-pálido. Oro-verde-pálido que crece libremente en las cunetas de Bután.
Adoro el mate de pota porque evoca familiares lejanos, y así fantaseo con su valor hedónico ajeno, impropio, robado en mis neuronas al tumbarse en la cama todas las tardes del chico que quiso ser hombre y que ahora, sólo quiere ser nube.

lunes, 5 de julio de 2010

El silencio en la cerveza.
Sonreír, asentir.
El ruido de vasos y platos.
Muñecas preciosas colgando del bigote.
-¡Enciende el cigarro!
-¡Después de un sorbo, joder!
Y ahora que he dejado las drogas, ¿qué será de mí?
¡OH DIOS! HE CONFECCIONADO HILOS PARALELOS DONDE ESTAR SUJETO CON UNA PINZA, NO AGARRADO.
Tan dulce, tan dulce… Creo que mis piernas se convierten en escobas. Ahora sí tengo ganas de llorar. Y el sueño también deja de existir porque ayer tomé la última pastilla de valium.

Que nadie me dirija la palabra si no es para salvarme, o en su defecto, pegarme mordiscos en sábanas de marca ipse dixit, aunque eso no marque diferencia alguna.

martes, 8 de junio de 2010

Y el terrible miedo de que sólo sea causa de la cafeína


No estoy mintiendo en los tests, no coartes mi libertad de expresión. A lo mejor tus clasificaciones no logran colocarme en el centro de tus disputas y elucubraciones. Un hondo pesar acongoja a mis chiquitas palabras, que se cubren de un halo de destierro para parecer más mundanas y explícitas. Pero la solución que acontece no pasa por los farolillos rojos de un tiempo atrás, en Pekín. Eso pasó hace mucho tiempo. Demasiado para derribar los muros de este nuevo orden, censura, la policía del pensamiento. Asustaría al más noble y al más mundano.


De metal y de plástico.
Listo para consumir.

¡Oh, no!

¿Ese es un humano de los de antes?
¿Lo parió un útero deseoso de parirlo?
¿Lloró y era una pesada carga?
¿Respiró y se desentendió de sus obligaciones?
¿Pretendió volar y descubrió que no tenía alas?

El humo se estrella contra la luz del flexo. A Düsseldorf parece darle lo mismo.

jueves, 3 de junio de 2010

Introducción 5 Desarrollo histórico del estudio de la mente


¿Por qué cuando se hunde en el océano la tempestad sentimos en la boca un regusto tan dulce? ¿Será que el ocaso de la muerte nos confiere a los hombres la sagacidad necesaria para renunciar a la conciencia?

Perecer y asirse con fuerza para no seguir cayendo es algo que duele. Sin embargo, en el océano, sin tablas de un naufragio, morir en la infinita soledad es un placer que nos acerca un poco más a la confeccionada visión literaria de Dios. Dios es el anhelo del ser humano. Todo ser humano es desdichado, todo ser humano tiende a Dios. Dios es inalcanzable porque el ser humano es inalcanzable. Ahora sí entiendo por qué el hombre debe ser superado: solamente para poder superar la idea de Dios.

Sería loable entonces refundar la vieja idea omnipotente personificada; tal vez sería sensato volver a aquellos tiempos en los que la superación sólo se encontraba en la clorofila y en los bisontes que se honraban durante su caza.

martes, 1 de junio de 2010

Haced vuestro el conocimiento pagado, convertidlo en monolito y dad vueltas alrededor de él.


Oh
El monolito
Tan científico
Y tan pagano

lunes, 31 de mayo de 2010

Lo pensaban, como el árbol que piensa la tierra y la arcilla, los líquenes que cuelgan al fresco de la humedad; lo pensaban como el agua piensa las salpicaduras contra la roca espumosa cargada de mejillones y algas; lo pensaban como el cielo piensa la tierra, mirando desde lo alto con asco; lo pensaban intuyendo que pensaban como algo que piensa.

Sin embargo, los desplantes metafóricos no sirven de nada si no llevas contigo una sunshine recorder.

Y son mucho más sencillos de comprender, dentro de lo posible, si dejas que se alojen las Gymnopedies en tus oídos primero, y con mucho cuidado, después en tu pecho.

jueves, 27 de mayo de 2010

Blablabla


Susurra en boquita de algodón que el mundo ha sido injusto con ella, siempre enfrentándola a veintidós mil a la puerta de su iglesia sin campanario. -Y aunque el frío grisáceo se abalance sobre sus mejillas y sus labios, también llena de vida las briznas doradas del mundo en su pelo.
Después de todo, el hombre necesita color, ¡y mucho más en invierno! Así, las manos desvalidas por el raspar de su desnudez con febrero, logran retener su pertenencia a ese mundo, mujer de colores, frente a la tentación de marcharse hacia el otro que se escabulle entre los huecos de los muros de piedra del pueblo.
A escondidas, cuando sale el raposo, habla con la luna y tiene a su lado a los dioses, sentada entre los manzanos y el seto, mientras el pueblo descansa con miedo. Ella no teme al raposo, sólo teme a sus manos; y así se dirige a los dioses para que intercedan y eviten que éstas se escapen-.